EL INCENDIO DE ROBLEDO: ¿Y AHORA QUÉ?


Publicado por Entorno Escorial.

7 de septiembre: Un valioso  reportaje fotográfico de Luis Ramón Amante demuestra que el impacto del incendio es terrorífico y el Monte Santa Catalina tiene un aspecto dantesco. Todavía los helicópteros están refrescando pequeños focos del incendio y los vemos pasar constantemente cuando estamos trabajando en los huertos comunitarios en Zarzalejo. ¿Pero qué pasa ahora?

Foto: Luis Ramón Amante

Greenpeace resalta la importancia de dar más medios a los equipos de investigación y reformar el Código Penal para encontrar y castigar los pirómanos. Sin embargo, también hace falta una investigación a nivel nacional para saber por qué hay tantos incendios en España. Entorno Escorial ha señalado los motivos económicos y la cultura de especulación como causa principal y Ecologistas en Acción destaca la interfaz urbano-forestal como fuente de peligro, especialmente en una zona como Robledo/Valdemaqueda/Santa María donde hay tantas urbanizaciones dispersas. 

El primer paso, además de controlar los posibles rebrotes, es estudiar el impacto del incendio. Según Ecologistas en Acción y el blog El Lince Ibérico, el incendio de Robledo, Valdemaqueda y Santa María ha sido un desastre para la fauna autóctona. Especialmente preocupante es el municipio de Valdemaqueda que tiene la segunda colonia más importante de buitre negro además de águilas imperiales y cigüeñas negras. Comenta también el blog que el monte afectado por el incendio es la zona de campeo de lince ibérico más importante de la comunidad de Madrid. 

El segundo paso es actuar para recuperar el monte, algo que va a tardar muchos años. En un comunicado Ecologistas en Acción advierte sobre el peligro de entrar con maquinaria pesada para “limpiar” el monte como hicieron en Abantos en 1999 y 2000. También Ecologistas resaltan la importancia de la regeneración natural, algo que también hemos visto claramente en el Monte Abantos donde fracasaron las plantaciones de pinos pero donde los pinos resineros, regenerados de forma natural, han salido adelante.

La semana pasada informamos de las reacciones de los movimientos sociales locales la creación  de un blog http://reforestarobledodechavela.blogspot.com.es/.  También es interesante la reciente creación de una Plataforma contra los incendios. Y no podemos olvidar la constante labor desde hace muchos años de ARBA– Asociación para la Recuperación de los Bosques Autóctonos (recomendamos sus propuestas para la regeneración natural del monte). ARBA Sierra Guadarrama ha sido clave en las plantaciónes populares en el Monte Abantos desde el 2004, no solamente con el aporte de plantones y bellotas sino con sus explicaciones sobre la flora local y como plantar bien.

Este otoño, ante la oleada de incendios, ARBA ha montado una campaña especial de semilladas, la regocida y posterior siembra en el monte de semillas de árboles y arbustos autóctonos. “Ante la dejadez, pasividad e intereses distintos a la conservación de nuestros campos y montes del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ARBA este año vegetal (otoño – invierno, 2012 – 2013) realizará una campaña denominada “SEMILLADAS”, de la que quiere hacer copartícipe al resto de ciudadanos y grupos o asociaciones de toda índole que crean que en nuestras manos está recuperar nuestra quemada flora. Previo a las siembras se realizarán recogidas de semillas, estás pueden ser colectivas o individuales, y posteriormente se procederá a su plantación.” Para empezar su campaña, ARBA va a organiza una Fiesta de las Semilladas el 29 de septiembre en Lozoyuela.

CAOTICA SENDA VERDE EN FRESNEDILLAS DE LA OLIVA


El otro día dimos un paseo por la Ruta de La Puente, en Fresnedillas. Iniciamos el camino contemplando la escombrera que empezó a multiplicarse tras la adjudicación de este terreno para la ampliación del colegio. Al lado puede leerse un cartel: “Prohibido tirar escombros y basuras”. Empezamos bien.

 Observamos con satisfacción que el camino ha sido arreglado. Algo es algo.

Al mirar el Centro de Interpretación del Paraje de La Puente contemplamos alucinados como se ha construido otro edificio a escasos 10 metros y puesto 4 focos altos en el terreno. Suponemos que son vestuarios para lo que parece que se está construyendo, el campo de futbol artificial. No conseguimos encontrar ningún tipo de lógica en esta amalgama: ¿colegio, centro de naturaleza, ruta, futbol? ¿Qué será lo siguiente?

Centro de Interpretación del Paraje de La Puente (tejado gris). Vestuarios campo futbol (tejado rojo)

 
 
 
 
 
Proseguimos nuestro paseo intentando ignorar tanta tontería para disfrutar del día. Llegamos a la pradera de La Puente y nos acercamos a leer un cartel explicativo que hay junto al puente. Trata sobre la cadena trófica. Nuestra sorpresa es encontrar entre el texto estas líneas:

“- En el segundo nivel están los herbívoros: o sea, los animales que se alimentan de plantas (vacas, venados, llamas, ovejas, caballos, orugas, hormigas, etc.).

– El tercer nivel lo constituyen los carnívoros: los animales que se alimentan de otros animales (puma, jaguar, zorro, tigrillos, lagartijas, culebras, etc.).

– El último nivel lo constituyen los carroñeros y los desintegradores, que se alimentan de restos orgánicos (cóndor, moscas infladas, hienas, hongos, etc.) devolviendo la energía al sistema.”

Debajo podemos leer: “Plan de Dinamización del Producto Turístico de la Sierra Oeste de Madrid”. Como está el cambio climático, en lugar de lobos tenemos jaguares, hienas, llamas… Es un cartel explicativo de la Senda y pensamos que su contenido debiera ser ajustado al lugar que ocupa: animales que existen en la zona, plantas, hábitats,…

A nosotros lo que nos han quitado es la energía para seguir paseando. Decidimos pasar de refilón por la senda, por miedo a encontrarnos un puma o unas hienas en cualquier curva. Esta Senda Verde de Madrid está llena de sorpresas.

 

Entorno Escorial rechaza las valoraciones del alcalde de San Lorenzo sobre el polígono SAU-2


Nota de prensa de Entorno Escorial

EL NUEVO POLÍGONO COMERCIAL DAÑARÁ AL PEQUEÑO COMERCIO Y DESTRUIRÁ EMPLEO Y MEDIO AMBIENTE

En unas declaraciones recientes el alcalde de San Lorenzo de El Escorial, José Luis Fernández Quejo, se ufanó que el futuro gran “parque empresarial”, en el polígono SAU-2 al lado de la A-6, generará riqueza y “creará un mínimo de 3.000 puestos de trabajo y un máximo de 6.000.”

 Estas valoraciones son muy discutibles por varias razones; primero porque el nuevo parque empresarial no va a ser el “polígono industrial” con “industrias ligeras no contaminantes” que se preveía hace diez años, sino un centro comercial para grandes superficies. La mayor parte del SAU-2 (19 hectáreas) va a tener un uso terciario y la parte industrial queda reducida (11 hectáreas) e incluye una gasolinera ya existente. Si pasa lo mismo que en otros polígonos de la zona, como en el P-29 en Collado Villalba y Galapagar, estas zonas “industriales” pronto pasarán a ser comerciales.

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(pulsa aquí para leer íntegra la nota de prensa)

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En resumen, en sus previsiones de creación de empleo el alcalde de San Lorenzo ha hecho una operación de “economía-ficción”. Lo que no es ficción son las importantes ganancias que van a recibir los inversores del consorcio totalmente privado por la reclasificación de los terrenos y el gran impacto que va a tener el SAU-2 en una zona de altísimo valor ambiental y paisajístico dentro de la Cerca Histórica de Felipe II y en pleno Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

 Entorno Escorial 

ALEGACIONES AL PLAN DE GESTIÓN DE LA RED NATURA 2000 CUENCAS Y ENCINARES DE LOS RÍOS ALBERCHE Y COFIO


El pasado 4 de diciembre de 2009 la Comunidad de Madrid sometió a información pública el Plan de Gestión del Espacio Protegido Red Natura 2000 denominado “Cuencas y Encinares de los Ríos Alberche y Cofio”. El Grupo Enebro ha presentado alegaciones al Plan de Gestión, entre otros, por los siguientes motivos:

* Carece de objetivos de conservación para cada una de las especies y hábitats por las que el espacio protegido se declaró ZEPA y se propuso como LIC, así como para las especies migratorias.

* En cuanto a la zonificación no se ve justificada en ninguna parte del documento.  Es más, la zonificación que se presenta poco tiene que ver con las especies que se encuentran en la zona. La zonificación parece responder al intento de permitir una serie de usos e instalaciones (en algunos casos en tramitación por parte de diferentes promotores) independientemente de que sean compatibles o no con los objetivos de conservación de las especies y hábitats.

Por ejemplo, mientras que se allana el camino para instalaciones como el Parque de Ocio de Fresnedillas de la Oliva, el complejo deportivo de Villa del Prado, los campos de golf de Aldea del Fresno, Chapinería, etc, el Plan de Gestión “olvida” incluir en la zona A o zona de Conservación Prioritaria áreas con presencia de topillo de cabrera o cigüeña negra.

* No se menciona al lince ibérico, a pesar de ser una de las especies por las que el espacio protegido se propuso como LIC. Tampoco se hace mención alguna a especies como el conejo o la perdiz que sin estar incluidas en las diferentes Directivas, su conservación es esencial para la supervivencia, de especies como el águila imperial y el propio lince.

* En cuanto a la participación pública, ha sido realmente escasa. Resulta complejo valorar, en tan sólo un mes, un documento de las características del mismo.

EL PLAN DE GESTIÓN DE LA ZEPA AFECTARÁ A 86.000 HECTÁREAS DE LA SIERRA OESTE DE MADRID


Escrito por José Luis Prieto (La Almenara, 19 de enero, 2010)

Ya se encuentra en información pública el documento que va a definir, para bien o para mal, la gestión de la ZEPA y Lic de los Encinares de los ríos Cofio y Alberche durante al menos los próximos 10 años. Un documento que afectará a 86.000 hectáreas de 19 municipios de la Sierra Oeste de Madrid y que dedicará un cuarto de esta extensión (24.071 hectáreas) para constituir un espacio de alto grado de preservación que se incluye en la Red Natura 2000.

Este plan diseña un modelo de zonificación múltiple, basado en tres tipos de sectores y que engloban el tramo medio del río Alberche, incluyendo los embalses de San Juan y Picadas, hasta su salida de la Comunidad, y el río Cofio en casi la totalidad de su recorrido.

Fresnedillas de la Oliva quedaría con la siguiente distribución por zonas:

Zona A (Conservación prioritaria ): 7,551 ha.

Se permiten prácticas forestales y ganaderas sostenibles tradicionales, debidamente reguladas en función de las necesidades de la avifauna, especialmente las reproductivas

Zona B (Protección y mantenimiento de usos tradicionales): 2.610,074 ha.

Zonas cuyos recursos naturales, especialmente forestales, ganaderos y paisajísticos, demandan protección. Incorpora las masas forestales (montes preservados y de utilidad pública) no integradas en la zona anterior, junto a dehesas y zonas agropecuarias extensivas de carácter agrosilvopastoral tradicional y que han dado lugar a la formación de los paisajes agrarios que caracterizan culturalmente este espacio. Además, se incluyen en esta zona las áreas de Dominio Público Hidráulico y el área común al Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama y su Entorno.

Zona C (Uso general): 92,640 ha.

Incluye poblaciones, zonas urbanizadas y actividades económicas intensivas. Dentro de esta zona se incluyen zonas urbanas cuyo desarrollo y gestión viene regido por Planes Urbanos formalmente aprobados. Se han excluido de esta zona aquellas áreas urbanizadas de forma ilegal y que contravienen, por tanto, el planeamiento urbanístico vigente.

Subzona P (Suelo urbano y urbanizable): 103,424 ha.

Subzona P’(Ampliación de suelos urbanos o urbanizables): 7,981 ha.En Fresnedillas aparecen dos nuevas zonas.

“En Madrid hay linces, siempre los ha habido y seguirá habiéndolos”


El Mundo.es, 10 de Noviembre, 2009

Pedro Cáceres | Madrid

rastro lince copia
Rastro de un lince fotografiado por Juan Luis Reguilón en la Comunidad de Madrid. | J. L. R.

Juan Luis Reguilón nació en Zarzalejo, un pueblo de la Sierra de Guadarrama entre Madrid y Ávila, y conoce al dedillo todas estas tierras, que ha pasado 30 años estudiando. Ha publicado obras de investigación y ha sido representante de entorno rural y medio ambiente de un programa europeo LEADER para la zona. Pero los dos últimos años los ha pasado, sobre todo, siguiendo el rastro al lince.

Un animal cada vez más raro. En los años 80, los censos decían que vivían unos 1.000 en España y algunos en esta zona madrileña. Ahora, los expertos afirman que sólo hay en Doñana y Sierra Morena. Pero Reguilón cree que no, que el lince nunca se ha ido de Madrid. Él lo ha visto, una vez. Y además ha seguido sus rastros y está convencido de que el lince está aquí.

De hecho, los científicos certificaron en 2006 que un excremento de la zona del Alberche tenía ADN de lince. Hubo polémica sobre si lo era o no, pero el último análisis lo dio por confirmado. Reguilón afirma que también campea por este monte de La Herrería de El Escorial, propiedad de Patrimonio Nacional, en la cuenca del río Guadarrama, donde responde a la entrevista.

PREGUNTA. ¿Qué le hace afirmar que hay linces en Madrid?

RESPUESTA. Las evidencias que he encontrado, como huellas, excrementos, rastros de caza… y porque lo he visto y porque lo ha visto más gente.

PREGUNTA. ¿Cómo fue su avistamiento?

RESPUESTA. En marzo de 2008, una tarde de aire infernal, se me cruzó a 200 metros un animal que era leonado, con una raya blanca -las patillas- en la parte trasera de la cabeza, grupa trasera blanca, porque en la lejanía se pierden los moteados típicos de la especie, y rabón, o colín, como dice la gente por aquí. Fue poco tiempo para tomar una foto, pero lo bastante para que me quedara claro que no podía ser ningún otro mamífero. Pero en realidad yo llevaba detrás de él cinco o seis meses por esa fecha, así que es lógico que se cruzara conmigo. Desde 2007 estaba siguiéndole el rastro todos los días buenos desde que encontré unas huellas raras, muy características por el amplio arco de sus dedos que me sorprendieron. Podían ser de lince, pensé.

PREGUNTA. ¿Y ese rastreo de meses qué resultados dio?

RESPUESTA. Encontré numerosas huellas y evidencias de presencia de lince en distintos territorios de esta comarca y en todas las épocas del año. También he recopilado citas sobre el lince en la zona. Las hay de mediados del siglo XX, pero también de hace 20 años, de hace una década, hasta de hace un año y de unos meses. Aparte de mí hay seis personas de esta comarca que han visto linces en los últimos dos años, pero avistamientos y citas son frecuentes en otras zonas de la sierra oeste, que no he tenido tiempo de prospectar.

Para confirmarlo, Juan Luis Reguilón me presentará poco después a una de ellas. Víctor, un paisano de un pueblo cercano que me cuenta cómo una mañana, este mismo verano, se encontró de bruces con un lince en su huerta. Un gran felino, del tamaño de un perro pequeño al que le vio «las orejas de pincel». Después, el animal, asustado, dio un par de saltos, según el viejo agricultor, y subió por una pared de roca de cinco metros casi vertical y escapó. Víctor tiene claro que no era un gato. Era un lince, afirma, del color de las piedras, tirando al gris de los berrocales de granito de la zona.

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Juan Luis Reguilón, en El Escorial, donde asegura que campean los linces

PREGUNTA. ¿Cómo puede ser que oficialmente se diga que no hay lince?

RESPUESTA. No creo que se haya buscado bien. Y en eso intervienen varias cuestiones. Últimamente el campo se mira desde proyectos, desde oficinas y subvenciones y no se mira desde el punto de vista de la curiosidad y sin pretensiones económicas, que es lo que me ha llevado a mí a hacer este esfuerzo de dos años para resolver una pregunta que me hacía desde hace muchos. Saber que el lince vive en Madrid es importante, porque mientras se dé por hecho que no está, habrá más manga ancha en el manejo de su territorio.

Y sin embargo, ha habido poca búsqueda técnica y científica, y ésta además puede cometer errores. Por ejemplo, la obsesión con el ADN. Esta es una técnica útil, pero sirve de poco si no se emplea bien y nunca como única metodología para saber de la existencia del lince. Por dar un simple ejemplo: entre febrero y octubre, dependiendo del buen tiempo, es imposible hallar excrementos de linces en el campo, porque los insectos los hacen desaparecer enseguida. Quien pretenda hallarlo no teniendo en cuenta este aspecto y busque excrementos en unas cuantas salidas al campo no lo conseguirá. Tampoco se han utilizado otras metodologías tan precisas como el ADN, como el rastreo de pelo de la fauna de la comarca. Pero en este y en otros casos la mirada de un rastreador experto y la dedicación pueden conseguir aquello que nadie era capaz de poner en claro. Un rastreador experimentado conoce cada elemento natural. ¡En algunos países son utilizados como apoyo para la vigilancia de espacios y de fauna protegida! Este oficio no se aprende en dos días. Más que tiempo y dedicación, son la experiencia y el conocimiento de muchas áreas de las ciencias naturales y de la geografía de la comarca los aspectos que han sido necesarios para concluir que hay lince aquí.

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Fotografía tomada en Madrid de rastros dejados por los linces para enterrar sus excrementos

PREGUNTA. Reivindica por tanto al biólogo de bota, al que pisa el campo cada día.

RESPUESTA. Claro. El rastreo es un oficio ancestral que posiblemente aún siga en nuestros genes. Piensa que nuestros antepasados no sabían de la ciencia actual, pero cazaban linces. ¿Y cómo lo hacían? Pues siguiendo los rastros, conociendo el terreno, viendo por donde entraba y por donde salía. Estaban todo el día en el campo y lo veían todo. Sobre todo los ceperos y los cazadores de conejos, que eran los que sabían sobre «el de las orejas listas». Esa es la diferencia. Ahora el campo está vacío, abandonado, hay poca gente que lo entienda, a los paisanos tampoco se les deja gestionarlo, los pastores desaparecen… Y lo peor es que nadie mira lo que pasa en el día a día con una visión curiosa y lógica como la de los niños.

PREGUNTA. ¿Por qué ha decidido anunciar sus hallazgos?

RESPUESTA. Cuando un ciudadano conoce un hecho singular e importante para la comunidad tiene la obligación de comunicarlo. Creo que en esta comarca al lince le ha ido mejor de lo que se dice desde aquel censo de Delibes en los 80, que por cierto no estaba tan mal realizado y aseguraba que los había aquí en un número cercano a los 11 ejemplares. Yo ahora he sacado mis propias conclusiones y puedo asegurar que en Madrid hay linces, siempre los ha habido y seguirá habiéndolos. El número ya se verá en un censo realizado del modo más adecuado.

PREGUNTA. ¿Qué cree usted que se debería hacer sobre el lince en Madrid?

RESPUESTA. El Escorial y la sierra oeste de Madrid fueron bosques de la Corona muy importantes y tienen grandes densidades de caza menor. El valle del Alberche y el Guadarrama merecerían una figura de conservación más adecuada que la que actualmente tienen. Estos animales que nos acompañaron durante tanto tiempo deben de ser adecuadamente conservados. Es necesario que Patrimonio Nacional, a quien pertenece La Herrería, la Casa Real, la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Medio Ambiente hagan un esfuerzo para completar un censo y conservar el lince. En estos tiempos de crisis este acontecimiento puede ser positivo, ser un motor de actividad y servir para conservar las fincas y los hábitats. Hay que desterrar esa mala imagen de que las especies protegidas son un obstáculo para el hombre. La conservación del lince en Madrid en realidad debe beneficiar la estimación por estos pueblos y sus habitantes, que son los que durante siglos han logrado que la especie siga aquí.

PREGUNTA. ¿Qué le hace afirmar que hay linces en Madrid?

RESPUESTA. Las evidencias que he encontrado, como huellas, excrementos, rastros de caza… y porque lo he visto y porque lo ha visto más gente.

PREGUNTA. ¿Cómo fue su avistamiento?

RESPUESTA. En marzo de 2008, una tarde de aire infernal, se me cruzó a 200 metros un animal que era leonado, con una raya blanca -las patillas- en la parte trasera de la cabeza, grupa trasera blanca, porque en la lejanía se pierden los moteados típicos de la especie, y rabón, o colín, como dice la gente por aquí. Fue poco tiempo para tomar una foto, pero lo bastante para que me quedara claro que no podía ser ningún otro mamífero. Pero en realidad yo llevaba detrás de él cinco o seis meses por esa fecha, así que es lógico que se cruzara conmigo. Desde 2007 estaba siguiéndole el rastro todos los días buenos desde que encontré unas huellas raras, muy características por el amplio arco de sus dedos que me sorprendieron. Podían ser de lince, pensé.

PREGUNTA. ¿Y ese rastreo de meses qué resultados dio?

RESPUESTA. Encontré numerosas huellas y evidencias de presencia de lince en distintos territorios de esta comarca y en todas las épocas del año. También he recopilado citas sobre el lince en la zona. Las hay de mediados del siglo XX, pero también de hace 20 años, de hace una década, hasta de hace un año y de unos meses. Aparte de mí hay seis personas de esta comarca que han visto linces en los últimos dos años, pero avistamientos y citas son frecuentes en otras zonas de la sierra oeste, que no he tenido tiempo de prospectar.

Para confirmarlo, Juan Luis Reguilón me presentará poco después a una de ellas. Víctor, un paisano de un pueblo cercano que me cuenta cómo una mañana, este mismo verano, se encontró de bruces con un lince en su huerta. Un gran felino, del tamaño de un perro pequeño al que le vio «las orejas de pincel». Después, el animal, asustado, dio un par de saltos, según el viejo agricultor, y subió por una pared de roca de cinco metros casi vertical y escapó. Víctor tiene claro que no era un gato. Era un lince, afirma, del color de las piedras, tirando al gris de los berrocales de granito de la zona.